Crítica a Adolescencia por Cristian Olcina en 100% Cine

Adolescencia es una serie muy bien hecha, dura, compleja, y filmada en plano secuencia en cada uno de sus cuatro episodios, vale la pena verla. Debajo de la foto, la crítica escrita más formal; más abajo la crítica radial, más informal, completa en los reproductores de audio solo de Spotify o Soundcloud, o de YouTube con video.


Adolescencia es una serie interesante, dura, británica, que nos deja pensando, y que no sé si es correcto decir que uno la puede disfrutar, dado que los hechos dramáticos, o más bien dicho trágicos que se suceden, son de una gravedad que tiene una gran onda expansiva, que repercute tanto en los personajes principales a través de cada capítulo, como en el espectador.

La serie tiene cuatro capítulos solamente, que son casi largometrajes, y cuenta la historia de un niño que es atrapado por la policía en los primeros minutos del primer capítulo, está acusado de homicidio, lo cual traerá una serie de consecuencias variadas, todas muy dramáticas. Esto se da tanto en el primer episodio, donde hay una mayor variedad de personajes, entre ellos el acusado, sus padres el detective, que lo persigue, la policía, el abogado, etcétera. Y luego en los siguientes capítulos se enfocan en distintos personajes, en el segundo protagonizan los investigadores que andan buscando respuestas en la escuela, en el tercero el foco está en el adolescente acusado y encerrado, especialmente en la relación con su psicóloga, y en el cuarto episodio la reacción de los padres varios meses después de todo lo acaecido, aún cuando no se ha definido la situación judicial.

En cierta forma la serie empieza, pero no termina; ya que el suceso del asesinato ya ocurrió, y todo lo que se ve después son los impactos sociales e individuales de los hechos acaecidos en el crimen. Y en ese sentido y con esa impronta la serie sigue impactando al espectador luego de haber terminado ¿Cómo resolver una muerte? ¿cómo resolver algo irresoluble? Una vez que sucedió la tragedia, ya sucedió, ya no hay vuelta atrás.

La serie tiene un título particular que es ambicioso, y da la impresión de que busca cierto impacto, porque al ponerle “adolescencia” eso implica que este problema podría darse en cualquier adolescente, y que los problemas de esta etapa problemática pueden llegar inclusive hasta el asesinato; lo cual en cierta forma produce un escozor en el pensamiento, si uno es padre de familia.

La serie no trata tanto sobre la adolescencia en sí, sino más bien en el caso concreto en el cual tanto la víctima como el acusado son adolescentes, y la relación entre ellos tienen que ver con problemas típicos de la adolescencia, o quizás mejor podríamos decir que son problemas típicos de la adolescencia de hoy; pero que los padres quizás ni están enterados, y para ellos sean problemas nuevos; de los cuales deben estar advertidos, y en ese aspecto la serie puede funcionar como un llamado de atención a entender nuevos códigos de los adolescentes que quizás ni siquiera estemos enterados, pero que existen.

En ese sentido parece haber habido una buena investigación por parte de los guionistas, para tratar de entender ese mundo de la adolescencia en la actualidad, o al menos en la actualidad británica, donde suceden los hechos.

Con respecto a lo formal, la serie está hecha en cuatro episodios y cada uno de los episodios es a su vez un plano secuencia; esto significa que la cámara en ningún momento corta, no hay plano y contraplano, no hay plano general seguido de un primer plano, no hay cortes, ni empalmes, ni transiciones; simplemente la cámara filma y filma y filma, y se va moviendo entre los personajes, se va acercando o alejando, moviendo entre los personajes, se va subiendo o bajando de vehículos, va entrando o saliendo de casa, pero sin nunca cortar.

Ese experimento no es extraño a Stephen Graham, uno de los creadores de la serie que además es el actor que interpreta al padre del chico acusado, el cual había hecho una película entera en plano secuencia que se llamaba El Chef, que no funcionaba tan bien como esta serie, y que además devenía de un cortometraje previo homónimo que luego se convirtió en largometraje al tener cierto éxito y había sido hecho en plano secuencia también. Ahora daría la impresión de que Stephen Graham ya se puede sentir satisfecho de haber logrado un buen producto cinematográfico en plano secuencia.

Cualquier filme o serie en plano secuencia  aun cuando realmente esté bien logrado y valga la pena, tiene el problema de los planos secuencias, esto es que hay ausencia de un recurso fundamental en el cine, la elipsis. La elipsis es el recorte del tiempo muerto que se elimina entre dos acciones. Por ejemplo, si una persona está saliendo de una oficina de su edificio y pasa algo en la vereda, el tiempo que necesita para salir por los pasillos del edificio se puede cortar; y se puede poner una escena en su oficina cuando va saliendo de la misma, hacer un corte y la otra escena que le sigue es directamente en la vereda, cuando se encuentra con alguien.

En cambio cuando firmamos en plano secuencia debemos seguir al personaje, y si en ese pasillo que va caminando el personaje no hay una charla interesante, o no está hablando en celular, o no está haciendo algún gesto o algo por el estilo, no es interesante, y es un tiempo muerto; en ese sentido los planos secuencias siempre suelen tener algunos tiempos muertos; aún cuando estén bien rellenados. Por ejemplo en uno de los capítulos, los personajes van en el auto viajando de un lugar a otro y demoran varios minutos, pero hay una llamada por teléfono que hace ese viaje interesante, porque interactúan cuatro personajes hablando cosas importantes. Sin embargo a nivel visual no dejamos de estar adentro de un auto y no evitamos pasar varios minutos con una imagen más o menos parecida dentro del vehículo, sin mucho movimiento de cámara; y eso para algunos puede resultar un poco pesado. Inclusive a algunas pocas personas el estilo de plano secuencia puede resultar en una forma de mareo al espectador, aunque eso no es tan común, ni debería ser provocado por un plano de este tipo, que construye el espacio de otra forma y puede ser más inmersivo. Es como mover al espectador por el set en cierta forma. De todas formas, este recurso por como esta bien empleado le da cierto nivel de realismo, y le da cierto nivel de urgencia, y a su vez le da un nivel de originalidad, de identidad, de marcarla a la serie como distinta, de no ser una serie más, y termina funcionando y haciendo que el efecto formal de la forma de este tipo de forma de filmación aporte al efecto semiótico, del impacto del mensaje y aporte a la narrativa

Adolescencia es una serie dura, trágica, muy recomendada, que nos puede dejar un sabor amargo en la boca, pero que la vida muchas veces es así, y también muchas veces este tipo de obras de arte nos sirven para hacer catarsis de las mismísimas amarguras de la vida propia.

El cine refleja la vida, nos hace reflexionar sobre la misma, y si tenemos suerte, nos ayuda a vivirla.


Cristian Olcina 

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Aquí está crítica de audio que se emitió por FM Play el día 29/03/2025, más abajo, en el reproductor de YouTube, exactamente la misma crítica pero con video:


Aquí la misma crítica radial, pero con video:


Mirá el tráiler aquí:



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