Crítica a Adolescencia por Cristian Olcina en 100% Cine
La serie tiene cuatro capítulos solamente,
que son casi largometrajes, y cuenta la historia de un niño que es atrapado por
la policía en los primeros minutos del primer capítulo, está acusado de
homicidio, lo cual traerá una serie de consecuencias variadas, todas muy
dramáticas. Esto se da tanto en el primer episodio, donde hay una mayor
variedad de personajes, entre ellos el acusado, sus padres el detective, que lo
persigue, la policía, el abogado, etcétera. Y luego en los siguientes capítulos
se enfocan en distintos personajes, en el segundo protagonizan los
investigadores que andan buscando respuestas en la escuela, en el tercero el
foco está en el adolescente acusado y encerrado, especialmente en la relación
con su psicóloga, y en el cuarto episodio la reacción de los padres varios
meses después de todo lo acaecido, aún cuando no se ha definido la situación
judicial.
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En cierta forma la serie empieza, pero no termina; ya que el suceso del asesinato ya ocurrió, y todo lo que se ve después son los impactos sociales e individuales de los hechos acaecidos en el crimen. Y en ese sentido y con esa impronta la serie sigue impactando al espectador luego de haber terminado ¿Cómo resolver una muerte? ¿cómo resolver algo irresoluble? Una vez que sucedió la tragedia, ya sucedió, ya no hay vuelta atrás.
La serie tiene un título particular que es
ambicioso, y da la impresión de que busca cierto impacto, porque al ponerle “adolescencia”
eso implica que este problema podría darse en cualquier adolescente, y que los
problemas de esta etapa problemática pueden llegar inclusive hasta el asesinato;
lo cual en cierta forma produce un escozor en el pensamiento, si uno es padre de
familia.
La serie no trata tanto sobre la
adolescencia en sí, sino más bien en el caso concreto en el cual tanto la
víctima como el acusado son adolescentes, y la relación entre ellos tienen que
ver con problemas típicos de la adolescencia, o quizás mejor podríamos decir que
son problemas típicos de la adolescencia de hoy; pero que los padres quizás ni
están enterados, y para ellos sean problemas nuevos; de los cuales deben estar
advertidos, y en ese aspecto la serie puede funcionar como un llamado de
atención a entender nuevos códigos de los adolescentes que quizás ni siquiera
estemos enterados, pero que existen.
En ese sentido parece haber habido una
buena investigación por parte de los guionistas, para tratar de entender ese
mundo de la adolescencia en la actualidad, o al menos en la actualidad
británica, donde suceden los hechos.
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Con respecto a lo formal, la serie está hecha en cuatro episodios y cada uno de los episodios es a su vez un plano secuencia; esto significa que la cámara en ningún momento corta, no hay plano y contraplano, no hay plano general seguido de un primer plano, no hay cortes, ni empalmes, ni transiciones; simplemente la cámara filma y filma y filma, y se va moviendo entre los personajes, se va acercando o alejando, moviendo entre los personajes, se va subiendo o bajando de vehículos, va entrando o saliendo de casa, pero sin nunca cortar.
Ese experimento no es extraño a Stephen Graham,
uno de los creadores de la serie que además es el actor que interpreta al padre
del chico acusado, el cual había hecho una película entera en plano secuencia
que se llamaba El Chef, que no funcionaba tan bien como esta serie, y que
además devenía de un cortometraje previo homónimo que luego se convirtió en
largometraje al tener cierto éxito y había sido hecho en plano secuencia
también. Ahora daría la impresión de que Stephen Graham ya se puede sentir
satisfecho de haber logrado un buen producto cinematográfico en plano secuencia.
Cualquier filme o serie en plano secuencia aun cuando realmente esté bien logrado y valga
la pena, tiene el problema de los planos secuencias, esto es que hay ausencia
de un recurso fundamental en el cine, la elipsis. La elipsis es el recorte del
tiempo muerto que se elimina entre dos acciones. Por ejemplo, si una persona
está saliendo de una oficina de su edificio y pasa algo en la vereda, el tiempo
que necesita para salir por los pasillos del edificio se puede cortar; y se
puede poner una escena en su oficina cuando va saliendo de la misma, hacer un
corte y la otra escena que le sigue es directamente en la vereda, cuando se
encuentra con alguien.
En cambio cuando firmamos en plano
secuencia debemos seguir al personaje, y si en ese pasillo que va caminando el
personaje no hay una charla interesante, o no está hablando en celular, o no
está haciendo algún gesto o algo por el estilo, no es interesante, y es un
tiempo muerto; en ese sentido los planos secuencias siempre suelen tener
algunos tiempos muertos; aún cuando estén bien rellenados. Por ejemplo en uno
de los capítulos, los personajes van en el auto viajando de un lugar a otro y
demoran varios minutos, pero hay una llamada por teléfono que hace ese viaje
interesante, porque interactúan cuatro personajes hablando cosas importantes. Sin
embargo a nivel visual no dejamos de estar adentro de un auto y no evitamos pasar
varios minutos con una imagen más o menos parecida dentro del vehículo, sin
mucho movimiento de cámara; y eso para algunos puede resultar un poco pesado. Inclusive
a algunas pocas personas el estilo de plano secuencia puede resultar en una
forma de mareo al espectador, aunque eso no es tan común, ni debería ser
provocado por un plano de este tipo, que construye el espacio de otra forma y
puede ser más inmersivo. Es como mover al espectador por el set en cierta
forma. De todas formas, este recurso por como esta bien empleado le da cierto
nivel de realismo, y le da cierto nivel de urgencia, y a su vez le da un nivel
de originalidad, de identidad, de marcarla a la serie como distinta, de no ser
una serie más, y termina funcionando y haciendo que el efecto formal de la
forma de este tipo de forma de filmación aporte al efecto semiótico, del
impacto del mensaje y aporte a la narrativa
Adolescencia es una serie dura, trágica, muy
recomendada, que nos puede dejar un sabor amargo en la boca, pero que la vida
muchas veces es así, y también muchas veces este tipo de obras de arte nos
sirven para hacer catarsis de las mismísimas amarguras de la vida propia.
El cine refleja la vida, nos hace
reflexionar sobre la misma, y si tenemos suerte, nos ayuda a vivirla.
Aquí la misma crítica radial, pero con video:
Mirá el tráiler aquí:
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